sábado, 24 de septiembre de 2016

Presentación en Madrid de La vela y el náufrago y Anémona

Os esperamos el miércoles 28 en el Centro de Arte Moderno. Presentamos en Madrid los dos nuevos poemarios de la colección "Toda la noche se oyeron. Poesía Latinoamericana de ahora, de la editorial Polibea: "La vela y el náufrago" de Zurelys López Amaya y "Anémona" de Jamila Medina Ríos.  Dos libros imprescindibles para entender y paladear la poesía cubana actual. Tendremos el honor de contar con la presencia de las autoras, que participarán también en el Festival de poesía Cosmopoética de Córdoba


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Dos poemas de Kate Gale


Os dejo dos poemas de la autora norteamericana Kate Gale, que traduje para el último número de la revista "Piedra de molino"


THE HOUSE THAT JACK BUILT

We built a house of glass in the woods; the rain came in.
The rain came in through the skylight, the open windows.

We sealed the house; water seeped under the foundation.
We built canoes to navigate the stream from kitchen to bedroom.

All the bookshelves were up high. The cement floor wore away to gravel.
We lived in a stream bed in a glass house until the sun came out.

It became hot, humid; orchids filled the place, their tendrils of longing everywhere. Visitors said our house was unnatural, but it seemed perfectly natural to us.
The children tumbled amid orchids in summer, paddled streams in winter. Electricity not possible, but we didn’t want it. Electricity would have forced us out of the glass house.
We’re still here in the glass and mud, the unbalanced checkbooks, the poems and silence.
We hear water, breath, the house letting in light.



LA CASA QUE CONSTRUYÓ JACK

Construimos una casa de cristal en los bosques; entraba la lluvia.
Entraba la lluvia por la claraboya abierta de par en par.

Impermeabilizamos la casa; el agua se filtraba bajo los cimientos.
Construimos canoas para navegar por el arroyo desde la cocina al dormitorio.

Todas las estanterías estaban altas. El suelo de cemento se desgastó hasta hacerse grava.
Vivimos en el lecho de un arroyo hasta que salió el sol.

Se hizo calurosa, húmeda; las orquídeas llenaron el lugar, sus zarcillos de anhelo por todas partes. 
Las visitas decían que nuestra casa no era normal, pero a nosotros nos parecía perfectamente normal.

Los niños se tropezaban con orquídeas en verano, chapoteaban en arroyos durante el invierno. La electricidad no era posible, pero no la queríamos. La electricidad nos hubiera forzado a salir de la casa de cristal.

Aún estamos aquí en el cristal y el barro, los talonarios de cheques inestables, poemas y silencio.
Oímos agua, respiración, la casa dejando pasar la luz.



LOU ANDREAS SALOMÉ

She loved Rainer Maria Rilke, fifteen years her junior.
Taught him Russian love. Asked his skin what it wanted,
held him until he wanted her for his wife, then left.
Lou Andreas Salome, lover of three geniuses.

They wanted her as muse, as bedfellow bridge
to the future, all three of them: Freud, Nietzsche, Rilke.
Her name was Lou when Freud knew her,
when Nietzsche kissed her lips til his sister forbade it.

Rilke’s marriage to Klara lasted a year; Ruth born.
The rest of his life was affairs, writing of alienation, loneliness
in castles throughout Europe. Dying, he called for Lou,
lying in twilight in the Valmont Sanitarium in Switzerland of leukemia.

As the day disappeared, he was sure he could see her.
Emerging into the bedroom. Her hair, smell, ready thighs.
There to hold him against loneliness. Himself rising naked to greet her.
And she- kindness against the sheets, a kiss against darkness.


LOU ANDREAS SALOMÉ

Amó a Rainer María Rilke, quince años más joven que ella.
Le enseñó el amor ruso. Preguntó a su piel lo que quería,
lo mantuvo hasta que él la quiso por esposa, después partió.
Lou Andreas Salomé, amante de tres genios.

La querían como musa, como compañera de cama y puente
al futuro, los tres: Freud, Nietzsche, Rilke.
Su nombre era Lou cuando Freud la conoció,
cuando Nietzsche besó sus labios hasta que su hermana se lo prohibió.

El matrimonio de Rilke con Klara duró un año; nació Ruth.
El resto de su vida fueron amoríos, escribir sobre la alienación, soledad
en castillos por toda Europa. En su lecho de muerte, llamó a Lou,
tendido en el crepúsculo del Sanatorio Valmont de leucemia en Suiza.

A medida que caía el día, estaba seguro de que podría verla.
Apareciendo en la habitación. Su pelo, su aroma, sus muslos preparados.
Allí para sujetarlo contra la soledad. Él mismo levantándose desnudo para saludarla.
Y ella: bondad contra las sábanas, un beso contra la oscuridad.

           
                                                                                   © Kate Gale
                                                                                  © Traducción: Verónica Aranda



KATE GALE (Binghamton, Nueva York, 1965). Es la jefa de redacción de la editorial Red Hen Press y la editora de Los Ángeles Review. Tiene publicados seis poemarios, una novela, Lake of fire, y varios libretos de ópera, algunas de las cuales fueron estrenadas en el New York City Opera VOX. Entre 2005 y 2006 fue presidenta del Pen American Center. Es profesora en la Univerdad de Omaha y en el programa de escritura creativa de la Universidad de San Diego.  

Los poemas de Kate Gale que presentamos a continuación pertenecen al libro The Goldilocks zone (University of New Mexico Press, 2014) y son bastante representativos de su poética. Escenas cotidianas que adquieren dimensiones de fábula, espacios habitados como la casa de cristal que se hacen míticos y se transforman, pequeños retratos de personajes históricos desde su lado más humano y frágil. El lenguaje en aparencia sencillo de la autora, entre narrativo y lírico, tiene un ritmo propio y un gran dominio de la sintaxis y las elipsis.



 

martes, 30 de agosto de 2016

Poema estival de Yves Bonnefoy



      
 Un pequeño homenaje a Yves Bonnefoy (1923-2016), el último poeta mítico de la poesía francesa, que entendía la poesía como una forma de "restablecer la plenitud".

                                                 



Une pierre

L'été passa violent dans les salles fraîches,
Ses yeux étaient aveugles, son flanc nu,
Il cria, et l'appel bouleversa le songe
De ceux qui dormaient là au simple de leur jour.


Ils frémirent.
Changea le rythme de leur souffle,
Reposèrent leurs mains la coupe du sommeil.
Déjà le ciel venait à nouveau sur terre,
Ce fut l'orage des après-midi d'été, dans l'éternel.



Una piedra

El verano pasó violento por las salas frescas,
Sus ojos estaban ciegos, su flanco desnudo,
Gritó, y el llamado trastornó el sueño
De los que allí dormían en lo simple de su día.

Se estremecieron. Cambió el ritmo de su aliento,
Sus manos abandonaron la copa del sueño.
Ya el cielo otra vez volvía sobre la tierra,
Llegó la tormenta de las siestas de verano, en lo eterno. 



                                              
                                       © Yves Bonnefoy

                            © Traducción: Ida Vitale



domingo, 31 de julio de 2016

La columna rota, Ángela Álvarez Sáez




LA PALABRA PICTÓRICA



Son muchos los poetas que han cantado a la pintura a lo largo de la historia. En la tradición hispánica, cabe recordar los nombres de Góngora, Rubén Darío, Manuel Machado, Rafael Alberti, con su poemario A la pintura, Octavio Paz; y en el plano internacional, me vienen a la cabeza Seamus Heaney, Charles Simic o los poemas que William Carlos Williams dedicó a los cuadros de Brueghel(…) Ángela Álvarez Sáez se suma a esta corriente con La columna rota, que hace un recorrido por los algunos de las obras más representativas de la pintora mexicana Frida Khalo. Para ello, se sirve de la écfrasis, la descripción de un objeto más allá del discurso. Según el filósofo alemán Gotthold Lessing, la poesía goza de mucha más amplitud que la pintura. Mediante la écfrasis, el poema no describe ni reproduce el cuadro; más bien, el texto poético quiere superar la información visual, lograr “ver” más de lo que revele el propio cuadro, representando así la obra en sus propios términos. Por tanto, los cuadros son el punto de partida para explorar las infinitas posibilidades de la imaginación. Como indica la autora en el prólogo, el libro “parte de la necesidad de transformar sus cuadros en palabras”. Toma el título de uno de los cuadros que mejor definen la pintura y el mundo de Frida Khalo, La columna rota, que la artista mexicana pintó en 1944 cuando su salud empeoraba.

El dolor que emana de los cuadros se traslada a la palabra poética como un organismo vivo, y Ángela Álvarez lo nombra desde cada uno de sus recovecos y heridas, se instala con desgarro en el cuerpo y llega a golpear hasta los límites de la violencia: “Tus pezuñas infligen cortes en mi carne./ Un hundimiento en la médula. En la herida esencial del poema.” De este modo, la poeta encara la escritura desde el centro mismo de la herida y nada puede detener su hemorragia. Es como un exorcismo que “cosifica y conjura” la realidad informe que se elabora con materia poética, tensando las cuerdas del destino. Como en los mitos clásicos, la tragedia siempre está latente “en las fauces del tigre calvo” que ya rugía con fuerza en los libros anteriores de Ángela Álvarez: Las versiones del tigre y La torre de las tortugas.

La poesía de Ángela tiene una fuerte carga onírica, lo que también fue uno de los puntos fuertes de la pintura de Frida Khalo, a quien André Breton llegó a definir como “surrealista; la mecha de una bomba”. Ambas son profundamente metafóricas. La autora va encadenando imágenes llenas de plasticidad, creando todo un corpus narrativo. En ningún momento se limita describir los cuadros. Nombra y pone voz a ese expresionismo dramático que emana de los cuadros de Frida, la artista que representó la intensidad del dolor pintando un gran corazón a sus pies, sirviéndose de símbolos prehispánicos, hasta adentrarse en el vacío de los cuerpos(…)



                                                              © Verónica Aranda

                                                           (Fragmentos del prólogo)



Os dejo tres poemas del libro:



Mi nacimiento o Nacimiento



La tierra no me sirve de soporte.

No me basta con el cuerpo que da vida.

Las pezuñas del mamífero se agarran

al lugar ilimitado, al cuerpo de la tragedia.

La tierra no me sirve como círculo.

Hilo las raíces que me atan únicamente a mi condena.

Sueño con un ánfora que no me obligue

a derramarme ciegamente, con un embrión

que me otorgue el don del nacimiento.

Más allá del elemento creador,

el mar es mi verdugo

y mi carne un signo en el que clavar puñales.

Algunas noches, doblegada por el miedo,

dejo a los salvajes devorar los restos del naufragio.

Luego, abandono a la criatura

sola,

enroscada en la jauría,

y erijo un altar en el que mi cuerpo se sostiene como muerte.





Autorretrato como tehuana o Diego en mi pensamiento



Vestida de raíces, madre de todas las lenguas,

te ofrezco mi fertilidad

como a un dios embrionario

en la matriz del templo.

Tú, que no tienes nombre ni memoria,

hallas el hueco exacto para convertirte en ausencia.





La columna rota



Es el dolor el artífice de esta pesadilla,

quien inventa monstruos sobre la superficie de la tierra.

Como una tempestad de clavos, irrumpen las bestias en mi carne,

con sus collares de heridas congénitas.

El Minotauro está en el bosque.

Cuando los hombres duermen, rompo la placenta,

lamo las húmedas escamas de la ausencia de cuerpo,

y salgo a cazar animales inexistentes.



© Ángela Álvarez Sáez
(De La columna rota, Huerga y Fierro, Madrid, 2016)





                                                       Frida Khalo, La columna rota

jueves, 7 de julio de 2016

Recitales julio 2016

Segovia, 14 de julio, 20h:
Recital en el Patio de la Casa Museo de Antonio Machado, dentro del XVII Festival de narradores orales






     Granada, 15 de julio, 19.30h, Librería Picasso:
 Participo en la presentación del poemario de Siomara España, "Construcción de los sombreros encarnados", editorial Polibea. Tras la lectura, habrá un coloquio sobre poesía latinoamericana


Málaga: 20 de julio, 21h
Ciclo el violinista y los poetas en el tejado, con Quike Navarro al violín. Terraza del Hotel AC Málaga Palacio. Entrada libre hasta completar aforo


martes, 5 de julio de 2016

9 haikus de Abbas Kiarostami




A modo de pequeño homenaje a este gran cineasta y escritor que nos acaba de dejar,

NUEVE HAIKUS DE ABBAS KIAROSTAMI (Teherán, 1940-París, 4 de julio 2016)


1.
Un potrillo blanco
viene de la niebla
y desaparece
en la niebla.

2.
El humo de la vela
ennegrece
el ala colorida de la mariposa


3.
Seis monjes bajos
caminan
entre altos plátanos.
La voz de los cuervos


4.
La araña
ha empezado su labor
antes de la salida del sol


5.
La alfalfa esconde en sí
el rocío matutino


6.
Las moscas
giran en torno a la cabeza de la yegua muerta
cuando se pone el sol


7.
En los juegos entre el niño y la abuela
siempre pierde
la abuela


8.
La bignonia
se llena
de lluvia primaveral


9.
Las coloridas frutas
en el silencio de los vestidos de luto



                                                    © Abbas Kiarostami

          Traducción del persa de Clara Janés y Ahmad Taheri


De Compañero del viento, de Abbas Kiarostami
Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (Madrid, 2006)
Colección "Poesía del oriente y del mediterráneo", nº 26

 
Esta reflexión de Kiarostami sobre el cine, se podría aplicar perfectamente al haiku:
“Es un hecho que las películas sin historias no son muy populares entre el público. Sin embargo, una historia también necesita huecos, espacios en blanco como los de un crucigrama; vacíos que están ahí para que el público los rellene. O, como un detective en un thriller, para que los descubra. Creo en un tipo de cine que ofrece grandes posibilidades y tiempo a su público. Un cine a medio crear, un cine inacabado que consiga completarse gracias al espíritu creativo de los espectadores, como ocurre en cientos de películas. Le pertenece a los espectadores y corresponde a su propio mundo."